Servir con amor a Córdoba y a los cordobeses

Servir con amor a Córdoba y a los cordobeses

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El amor por servir a la ciudad y a los ciudadanos es el motivo por el cual Guillermo Rodríguez Balderas y Carlos de la Rosa González decidieron ser paramédicos, primero de la Cruz Roja y ahora del Sistema de Atención Médica de Urgencias Médicas de Veracruz (SAMUV), adscritos a la jefatura de salud del Ayuntamiento de Córdoba.

Guillermo, mejor conocido como memo, decidió este camino hace ya 23 años, primero como un pasatiempo, ahora es su pasión, pues a lo largo de su trayectoria ha logrado diversas certificaciones que le han permitido devolver a Córdoba un poco de lo mucho que le ha dado.

“Como muchos niños siempre tenemos esa idea de ser bomberos o policías, entonces a mi me llamó mucho la atención la ambulancia por eso fue que decidí ingresar al curso de Cruz Roja, realmente nunca fue mi idea estar mucho tiempo, sin embargo es algo que me llegó a apasionar, me gusta lo que hago, me gusta ayudar y atender a la gente y aquí estoy, 23 años después”, comenta Memo.

Señala que además de ser paramédico también cuenta con estudios universitarios en administración de empresas, carrera que ha aprendido a alternar con su más grande pasión: servir a la población en situaciones de emergencia.

A 23 años de haber decidido formarse como paramédico, Memo asegura que si pudiera regresar el tiempo a cuando tenía 18 años volvería a elegir ingresar al curso de Técnico en Urgencias Medicas nivel básico, pues para él servir a Córdoba y a los cordobeses es un orgullo.

Por su parte, Carlos, tiene nueve años de haber incursionado como paramédico, primero como un pasatiempo, ahora como un estilo de vida, pues también ha alternado su actividad con su carrera universitaria en enfermería general, lo que le ha permitido poder brindar una mejor atención a las y los cordobeses.

Para él, ser paramédico ha sido una oportunidad para acumular experiencias, desde ver el inicio de la vida al apoyar a un parto, hasta tener que acompañar a alguien en los últimos minutos de vida a raíz de algún accidente o enfermedad en etapa final.

“Inicié probando a ver si era lo que yo quería, desde niño yo quería ser veterinario, pero de ahí fui cambiando hasta que me volví técnico profesional, primero por el gusto a ayudar a las personas y de ahí para descubrir que realmente es mi vocación”, dijo.

Para ellos, ser paramédico representa una gran responsabilidad, pues en sus manos están las vidas de las personas que requieren de sus servicios de atención medica primaria de manera diaria, pero ambos aseguran que elegirían ser paramédicos una y mil veces más.

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