EN LA MIRA

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Por: SILVERIO QUEVEDO ELOX

POLICIAS MUNICIPALES. TEMA PROFUNDO
En los últimos días se ha venido especulando sobre la posibilidad de que la autoridad estatal tome el control de diferentes policías municipales. Cierto que las corporaciones no son las mejor preparadas y con mayor capacitación pero también quizá son las de mejor precepción de confianza entre la gente.
La periodista Lilia Chapa aborda recientemente el tema con la siguiente introducción:
“Cuando se habla de mejores policías como parte de la solución a nuestros problemas de seguridad, muchas cejas se levantan. Más aún si se habla de las policías locales. Y no faltan razones: la infame reputación que desde hace por lo menos cinco décadas cargan a cuestas las instituciones de seguridad pública de todo el país es innegable y revive con cada episodio de brutalidad y de franca colusión criminal”.
Y es que según un estudio del Inegi en 2016 a 2019, la policía municipal tiene un grado de confianza del 13.8 por ciento entre la población, el doble de la policía estatal que es de 6.6 y todavía abajo queda la Policía Federal (ahora Guardia Nacional) con 6.2.
No obstante y aún cuando se encuentra bajo la lupa la policía municipal se le debe considerar algunos aspectos que pudieran influir en la relación responsabilidad-necesidades.
De acuerdo con el primer levantamiento de la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial (Enecap) 2017, lo siguiente puede afirmarse respecto de las condiciones laborales de las personas que integran a las policías municipales en México, como el trabajar en promedio 667.5 horas, el 16% apenas tiene lo suficiente para pagar renta, 30% no puede pagar medicinas y servicio médico, a otro tanto no le alcanza para cubrir necesidades escolares, entre otras cosas.
La policía local como se le conoce es la más cercana y familiarizada en los municipios, sobre todo, los de pequeño o mediano tamaño, precisamente con su población. Conocen las comunidades y colonias con más problemas, y a sus actores, los delincuentes en cada zona; no ocurre lo mismo en una urbe de más de 300 mil o hasta casi un millón de habitantes –caso la conurbación Veracruz-Boca del Río- donde este contacto cercano se complica.
Es por ello que se debe considerar con estricto apego al bienestar social antes de tomar una decisión al respecto para conocer donde realmente se quiere asumir una medida de esta naturaleza. El hecho del asesinato de dos policías, como ocurrió en Orizaba, no es algo que deba tomarse a la ligera, pero tampoco quizá es la mejor y la más inteligente medida para una determinación tajante y dejar sin policías a una ciudad.
INQUIETA A LA POBLACION
Algunas reacciones ciudadanas señalan que sería muy lamentable la toma de decisiones al vapor, sobre todo, cuando los residentes tienen la sensación de un respaldo de seguridad por parte de su policía.
Es el caso de algunos lugares donde no habría razón para tratar de darle un giro de ese tipo a la seguridad. Cosamaloapan, San Andrés Tuxtla o Boca del Río, entre los que han sido citados en redes sociales o por columnistas en los últimos días, que por alguna razón lo estarán consignando, son sitios que no representan a simple vista, un dolor de cabeza en la materia.
Esto lejos de ayudar a resolver la inseguridad generaría dos vertientes: Por un lado, incertidumbre y zozobra entre la población, y por otro, levantaría una sospecha previo a un proceso electoral.
Caso aparte sin duda, son lugares como Cosoleacaque y Pánuco, por ejemplo, donde el primer municipio, es sabido de los hechos trágicos y violentos donde perdieron la vida la ex diputada, Gladys Merlín y su hija. En tanto el segundo, en el norte del estado, enfrenta serios problemas de violencia.
Sin duda que la incursión de otras corporaciones y el desplazamiento de las corporaciones municipales sería bienvenido y sano para la seguridad de la población, no así en otras ciudades, donde sería muy cuestionado y despertaría intranquilidad entre los habitantes.
MUY EN CORTO
LE PIDEN DEVOLUCION A VICENCIO. El que no midió de plano su cambio de camiseta fue Gonzalo Vicencio ya que se ha venido confirmando que hizo “bussines” cuando estaba en Morena y vendió candidaturas a diestra y siniestra.
Y ahora el “Huasteco” anda como loco queriéndoles dar candidaturas de Fuerza por México porque ya se las habían pagado por adelantado.
Cuentan que un caso particular se presentó en Cosamaloapan la semana pasada donde le cayeron sus “clientes” quienes le están pidiendo la devolución de lo que, seguramente, ya se gastó.
Otros lo encararon en el municipio de Alto Lucero donde se habla que hasta hizo compromisos con gente de pésima reputación y presuntamente con nexos con la delincuencia, quienes sobra decir que lo traen entre ceja y ceja.

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