Jesús Lozano

Madrid, 11 dic (EFE).- La energía nuclear «no compite con las renovables», sino que es «complementaria» y «parte de la solución» al cambio climático, destacó este miércoles el nuevo director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, que asiste a la cumbre del clima en Madrid.

En una entrevista a Efe, Grossi subrayó que el OIEA «no es un ‘lobby’ nuclear», pero está «claro» y es un «hecho científico» que la energía nuclear tiene «bajísimos» niveles de emisiones de gases de efecto invernadero.

Así, es una fuente de energía «que contribuye obviamente a la descarbonización de la economía de los países que la tienen dentro de su mix (energético)», comentó.

 

Además, «no es un dato ideológico, es un dato científico. Y por eso pienso, como nuevo director general, que la voz del OIEA tiene que ser escuchada», dijo Grossi, elegido al cargo el 2 de diciembre.

Su trascendencia es tal, insistió, que los países que ahora cuentan con un componente importante de energía nuclear tendrían «prácticamente imposible» cumplir con el Acuerdo del clima de París de 2015, si renunciaran a ella y pasaran a las fósiles.

«Se ha visto que en aquellos países que van bajando el aporte nuclear las emisiones van subiendo, es matemático», argumentó.

La energía nuclear equivale anualmente, aseguró, a retirar 400 millones de automóviles de la circulación.

Preguntado por si la nuclear compite con las renovables en esa reducción de emisiones, se mostró rotundo.

«No, jamás, no compite. Se trata de un esfuerzo global para descarbonizar la economía mundial para ir a fuentes, entre ellas obviamente las renovables, pero también la nuclear, que contribuyen a este objetivo en cada país», según decidan los gobiernos, respondió.

Por eso, no la compararía nunca en «términos competitivos», sino que cree que es «complementaria» y el porcentaje de complementariedad lo determinará la decisión «soberana» de cada país.

FUTURO Y SEGURIDAD DE LA ENERGÍA NUCLEAR

Las renovables son fuentes de energía «intrínsecamente intermitentes» por sus características, pues, por ejemplo, el viento no sopla todos los días, y su acumulación es «compleja».

 

Sin embargo, prosiguió Grossi, la energía nuclear provee una aportación a las redes constantes, los 365 días del año sin parar, lo que, indicó, da un «zócalo de seguridad energética que es muy valorado por las economías».

Y contrariamente a muchas percepciones, según Grossi, la nuclear no es una fuente de energía que esté en vías de desaparición o diciendo «adiós»: «No es así, en este debate global, frente a la emergencia climática que tenemos, esto debe saberse».

Según el OIEA, es una energía limpia, ¿pero es segura? «Por supuesto que lo es, el récord de seguridad de la energía nuclear es altísimo», respondió su director general con contundencia.

Dos fueron los accidentes en más de 60 años de utilización de energía atómica, recordó Grossi -Chernóbil (antigua Unión Soviética, 1986) y Fukushima (Japón, 2011)- debido a «errores de gestión», quizás a la «no aplicación de estándares de seguridad recomendados por el OIEA» o problemas que «no tienen que ver intrínsecamente» con la energía nuclear.

«El hecho de que haya un accidente o se caiga un avión no significa que condenemos el transporte aéreo -ilustró- o el hecho de que haya un accidente en las energías fósiles no significa que las dejemos de utilizar».

 

Por el contrario significa, explicó, que «tenemos que aumentar la cultura de seguridad, tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos en ese sentido (…) La seguridad es importantísima y el OEIA tiene un papel indispensable porque contribuye de una manera decisiva a la diseminación de las mejores practicas».

RETICENCIAS Y PREVENCIONES

Es verdad, admitió, que nadie quiere una central nuclear a la puerta de su casa, una energía rechazada por grupos ecologistas y amplios sectores sociales.

Por eso reconoció, haciendo «un poco de autocrítica», que probablemente el sector nuclear «no ha estado tan presente o tan dispuesto al debate público de estas cuestiones».

«Quizás por su origen, sobre la energía nuclear a veces existe una amalgama con las armas nucleares, hay una especie de halo de opacidad. El deber nuestro es informar, dar todas las garantías y presentar un debate» sin tenerle miedo, dijo.

Él mismo, aseguró, no tiene ningún problema en conversar con cualquier organismo internacional o no gubernamental en la medida que sea una discusión basada «en hechos, en datos científicos y no en aspectos o preconceptos ideológicos». En caso contrario, «quizás sea más difícil ponernos de acuerdo», previó.

Pero puede haber un escape radiactivo… «Es un problema, también tiene su riesgo tomar el autobús y, si vamos a los porcentajes, el riesgo de una fuga radiactiva de alta intensidad es porcentualmente muchísimo menor que otras que pueden existir», argumentó.

 

 

Aseguró que sube la instalación de centrales nucleares en el mundo.

En los últimos cinco años se han agregado 37 nuevas y hay más de 30 o 40 en construcción.

Y «no es correcto» asegurar que ocurre solo en economías emergentes, pues Francia y EE.UU. están construyendo, aunque en Alemania y España el modelo es otro, admitió. Más de veinte se están levantando en China y seis o siete en la India.

Sobre las construidas hace veinte o treinta años, indicó que «no son más inseguras porque están ahí y lo que evolucionan son las prácticas de seguridad», y, además, en el OIEA hay comités de estándares de seguridad que trabajan «permanentemente». EFE

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