EN LA MIRA

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Por:  SILVERIO QUEVEDO ELOX
Efectiva advertencia por Covid. Infalible
El anuncio del Gobierno Federal para iniciar el resguardo de la población en casa debido a la presencia de la epidemia Covid-19 se emitió en la última semana del mes de marzo.
Inició primero como campaña en sus redes sociales pidiendo a la población asumir la medida para prevenir el contagio. “Si te proteges tú, proteges a tu familia y a los demás”, según la publicación del domingo 29 de ese mes.
«La pandemia Covid-19 la podemos frenar si nos quedamos en casa. Si no tienes que salir de forma indispensable, #QuédateEnCasaYa. Hagamos conciencia de que hoy tenemos que actuar juntos y organizados», agregaba.
Poco antes hubo relajamiento de las mismas autoridades. Durante una gira por Oaxaca el 23 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador habría pedido:
 “No apanicarnos, vamos hacia delante. No dejen de salir, todavía estamos en la primera fase. Yo les voy a decir cuándo no salgan”, lo que causó seria polémica y efectivamente después el sistema federal, Salud, Gobernación y el mismo López Obrador serían insistentes, una y otra vez, en la indicación y anuncios sobre las medidas de cuarentena en forma repetitiva.
Después de pasar de la Fase 1 a la Fase 2 se instrumentó la llamada “Sana Distancia”. Del 23 de marzo al 19 de abril, primero; luego, a mediados de abril, se dijo que la Jornada se extendería hasta el 16 de mayo y así llamando incesantemente a la gente a resguardarse; evitar reuniones, cancelar actos masivos, suspensión de misas, y todo lo que se ya se conoce sobre los intentos por evitar la propagación del coronavirus.
Los bombardeos han sido incesantes en radio y televisión. No hay una estación que no anuncie o pida que te quedes en casa.
Las autoridades locales municipales hasta con el sistema de perifoneo, a través de los autos del ayuntamiento, pidieron también que “te quedes en casa”.
Y es que fue en Semana Santa, a principios del mes de abril, cuando las playas estaban con una nutrida presencia de visitantes. Un turista del DF en Villa del Mar llamó la atención en redes al señalar que con toda su familia él se divertía porque la presencia del coronavirus era un mito.
Creencia que llegaba a hacerse habitual entre la población. Los que “obedecieron” a quedarse en casa fue producto de un primer impulso por el impacto que se dio en todo el mundo. Las informaciones del tsunami, de la incertidumbre y la zozobra, más que por conciencia.
Pero la verdadera y efectiva “prohibición” llegó después, y se ha ido presentando en silencio, un silencio acompañado del verdadero miedo y la angustia por lo que empieza a ocurrir a su alrededor. Del miedo con ambiente fúnebre.
Ni los testimonios en los medios de comunicación despertaron una real conciencia. Era, en cambio, común escuchar “yo no creía hasta que…” “pues la verdad todo es cosa del gobierno”, “Pensé que era un invento, pero ya tengo amistades y algunos familiares que se están enfermos”.
Y efectivamente, se empieza a cobrar conciencia, cuando la señora, de 65 años, prima de tu padre o de tu madre, se debate entre la vida y la muerte con oxígeno en su casa. Y está ahí porque “Juanita” no quiso ir al hospital.
O el compañero de trabajo, con el que compartías departamento en la oficina, tuvo que parar a urgencias del IMSS, y tres días después era declarado con coronavirus. Con la angustia de si se salvaba porque a sus más de 50 años padece hipertensión y diabetes.
También cuando el cuñado de una comadre murió por neumonía atípica, pero sabemos que la relación entre ambos males es indudable.
O cuando tu amigo-hermano, tiene a su esposa e hija enfermos y los tres en su casa libran un férreo combate con la enfermedad.
Y  luego de que en el hospital estabilizan a la madre de familia, regresan a su trinchera a seguir luchando como guerreros, cuerpo a cuerpo, en el campo de batalla.
Y entonces esa es la verdadera conciencia que se va adquiriendo de preservar las medidas de contención para evitar contagiarse. Cuando sabes que la vida peligra y debes, al menos, tratar de asumir las medidas de higiene y prevención.
Obviamente hay quienes no pueden aunque quieran acogerse a ello. El resguardo sería la muerte, pues un 60 por ciento de la población depende del comercio informal o de subempleos, o actividades propias como prestadores de algún servicio en oficios diversos.
Pero muchos con todo y la crisis, la ignoran y siguen siendo rebeldes a lo que representa una emergencia de salud, poniendo en riesgo a todos.
De esta forma se mezclan unos y otros, insurrectos e inconscientes y los que están impedidos para resguardarse.
Por eso, principalmente en la periferia de las urbes, como en Veracruz y Boca del Río, principalmente hacia los fraccionamientos de interés social, se puede observar que seis de cada 10 personas no usan el cubreboca y escenas, como en las que dos vecinas treintañeras, se abrazan efusivamente, y se intercambian las noticias del barrio a menos de 30 centímetros, son comunes.
O en la zona Norte de la ciudad del puerto la circulación en viernes y sábado, es como cualquier día hábil sin cuarentena.
Hay que sumarle que en el corredor turístico de Boca del Río, en la ampliación del bulevar, lugares como Madison Grill y otros restaurantes de la zona, en viernes por la noche, se encuentran a más de la mitad de su capacidad de ocupación.
No hay uniformidad ni control, y si se le suma a la inconsciencia humana, es la razón del estallido sanitario con graves consecuencias en plena Fase 3.

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