Construir puentes, no muros. Hacia una cultura del Encuentro: Diócesis de Orizaba

Construir puentes, no muros. Hacia una cultura del Encuentro: Diócesis de Orizaba

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Orizaba, Ver.- El Vocero Diócesano Helkin Enríquez Baez, emitió un comunicado en donde da a conocer que el pasado domingo 19 de enero, integrantes del Colectivo LGBTTTI emitieron un pronunciamiento y, en rueda de prensa, se me señala de haber declarado que «la Diócesis había levantado la voz y se había manifestado» en el Foro por la igualdad y la no discriminación “Hacia un código civil incluyente” realizado el pasado viernes 17 del presente. Al respecto, me permito algunas consideraciones:
A) La Iglesia reconoce que en una sociedad plural y democrática deben existir leyes que regulen las distintas realidades que emergen en el mundo actual. Entendemos como ley, la ley justa que promueva el bien común y el desarrollo de la comunidad. Dicho de otro modo, la ley debe ser un ordenamiento de la razón, en vistas al bien común, y promulgada por quien tiene a su cargo el cuidado y responsabilidad de la comunidad en el orden legislativo.
B) La Iglesia coincide con los grupos del colectivo en los valores subyacentes por los cuales están luchando y, que incluso, ha promovido durante varios siglos como son: el reconocimiento de la dignidad de todo ser humano, la no discriminación, la libertad de expresión, la no violencia y la búsqueda de leyes justas.
C) La Iglesia condena todo tipo de violencia, verbal o física, especialmente en tiempos como los que vivimos en nuestro país y estado, sumergidos en una crisis de inseguridad.
D) La Iglesia reconoce la separación con el estado, en cuanto que no puede realizar actos de proselitismo a favor o en contra de ningún partido o intervenir como institución en el gobierno de las comunidades, en el orden civil. Sin embargo, es también Doctrina de la Iglesia que los laicos tienen el derecho y deber de participar en los diferentes ambientes donde puedan promover los valores del cristianismo, como son: el mundo de la empresa, el deporte, el comercio y la política.
Los laicos son libres de participar incluso en actividades y organizaciones políticas y prueba de ellos es que hay laicos católicos presentes en prácticamente todos los partidos políticos en nuestro país.
E) Respecto al señalamiento que hace de mi persona el señor Hugo Sánchez Badillo, niego
categóricamente haber declarado en el sentido que expresa. Ni la diócesis ni un servidor fuimos «orquestadores» de las manifestaciones que se dieron. Lo que expresa lo atribuyo más a no haber estado presente en la rueda de prensa donde afirma que yo declaré «que la diócesis había levantado la voz y se había manifestado» o, que haya recibido la información de segunda mano. Lo que yo declaré, como pueden atestiguar los periodistas que asistieron a la rueda de prensa del sábado 18 del presente es justo lo contrario a lo que él dice. En mi declaración expresé que en un foro de esa
naturaleza debe haber apertura a escuchar las diferencias voces, un diálogo de altura, libres de
ideologías, de uno y otro lado, se busque la verdad y el bien común. También dije que la violencia, verbal o física, no es el camino que se debe seguir en una sociedad democrática y plural.
F) Estoy de acuerdo en lo que afirma, que en un foro como el citado deben exponerse argumentos jurídicos libres de teología y, agregaría, de ideologías; donde no se busque imponer una opinión, sino la búsqueda del bien común. Estos foros deben ser la antesala para elaborar leyes que protejan a todos los ciudadanos, favorezcan el desarrollo de nuestras comunidades y expresen los valores de
quienes han elegido a los legisladores.
G) Hacemos votos para que la diputada Mónica Robles Barajas escuche las diversas partes y
promueva las reformas con autonomía racional y apertura a las exigencias del estado, especialmente en las más urgentes como son la seguridad y la salud de los veracruzanos.
H) La Iglesia, como lo promueve el Papa Francisco, debe estar abierta a una cultura del encuentro, especialmente en una sociedad plural como la que vivimos. La Iglesia no puede juzgar ni discriminar a nadie. Estamos abiertos a participar en foros donde, a través de laicos formados en los temas específicos, se puedan promover la tolerancia y la justicia para todos. Hoy es tiempo de crear puentes, no muros. Para eso debe ser el diálogo, abierto a la verdad y sin descalificaciones ni prejuicios.

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